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#tvodanli BONITO Y EDIFICANTE APORTE, POR PARTE DE UN TELEVIDENTE, QUE VALE LA PENA COMPARTIR!

La Puna, en Atacama, Chile, es uno de los lugares más áridos del planeta. Debido a esto, es un lugar escogido para ubicar grandes observatorios astronómicos.

Muy de vez en cuando ese desierto, en el que la vida parece imposible, se cubre totalmente de flores. ¡Increíble! Debido al fenómeno climático de “El Niño”, lluvias inusuales transforman ese desierto en un maravilloso jardín.

La vida humana, con sus dramas a causa del pecado, puede ser comparada con un árido desierto. Allí donde debieran brotar la confianza, el amor y la justicia, vemos las ásperas piedras y arenas quemantes del egoísmo, la incredulidad y la inmoralidad. Muchos han perdido toda esperanza en que esto pueda revertirse;​ por eso se arrastran por la vida como serpientes astutas, dispuestas a dar caza a la primera presa distraída disponible.

Pero hay otra clase de personas: son quienes esperan con ansias “el fenómeno del niño”, aquel que fuera prometido en el Edén. Su presencia en este mundo encenderá la esperanza de una completa renovación, algo posible para los que​ abrazan con fe su persona y su obra. Él viene a neutralizar en su cuerpo las fuerzas diabólicas que hacen del corazón humano un desierto.

La venida del​ Niño Prometido abre la esperanza de una lluvia bendecida, un regalo de vida capaz de transformar el desierto de nuestra existencia en un Edén anticipado. Aquí y ahora, por fe, ya recibimos el maravilloso anticipo de esa existencia paradisíaca. En nuestro desierto podemos observar esperanzados al que brilla entre los astros.

​La Estrella de Belén anuncia, brillante, que ÉL viene a hacer de nuestro desierto un jardín.



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