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Con sus 12 años, diseñó un oso de peluche que brinda confort y seguridad a quienes necesitan -como ella- de un tratamiento médico por vía intravenosa. Se llama Ella Casano, y sus ositos se pegan en los sueros o goteros de otros pequeños pacientes.

Ella tiene la enfermedad autoinmune “púrpura de trombocitopenia idiopática”. Sucede cuando los anticuerpos atacan a las plaquetas provocando hematomas y sangrado.

En sus primeras transfusiones sanguíneas el dispositivo de goteo la llenó de miedo pero pudo cambiar esa impresión con ingenio y determinación.

Un día cortó un osito de peluche, lo abrochó al gotero y lo llamó “Medi Teddy”. Tras comprobar la satisfacción de las enfermeras con su invento, su madre Meg y la propia Ella comenzaron a fabricar y distribuir más ositos.

El particular peluche se cuelga en el portasueros y oculta la bolsa con el líquido intravenoso, medicamento o producto sanguíneo del paciente. De esta forma, el paciente no ve la medicación que se le proporciona, aunque sí queda visible en la parte trasera para que, de esta manera, los equipos médicos puedan manipularla.

«Cuando comprobé que más y más chicos experimentaban los mismos sentimientos, me interesé en crear una experiencia más amigable para los jóvenes pacientes. Espero que Medi Teddy los ayude tanto como a mi», explica la joven.

Para conseguir hacer viral el proyecto, madre e hija lanzaron la página web medi-teddy.org. En este espacio se da a conocer la idea de la joven Casano y es también donde la niña explica su enfermedad e impresiones al verse rodeada de tantos tubos.

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Fuente: Todo Noticias.




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