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La Dirección General de Tráfico utiliza su cuenta de Twitter para advertir de diferentes prácticas que llevan a cabo los conductores y que ponen en serio peligro la seguridad vial. Esta semana ha alertado del conocido como ‘efecto elefante’, el cual es muchísimo más común de lo que podemos imaginar. Se refiere al hecho de no amarrar adecuadamente una carga o un objeto en el interior del vehículo, y/o a que un pasajero no se ponga el cinturón de seguridad.

Tal y como explica la DGT, por el ‘efecto elefante’ y por la inercia del propio vehículo, el peso de cualquier objeto o persona se multiplica por 40 veces cuando se da un frenazo a 50 kilómetros por horas. Para que todos tengamos muy claro lo peligroso que es, ha adjuntado una imagen que muestra cuánto aumentan de peso algunos objetos si se frena a 50 o a 90 kilómetros por hora.

Un simple biberón lleno de 405 gramos de peso puede convertirse en un ‘arma letal’ ya que si el frenazo se da a 90 kilómetros por hora, sale disparado hacia delante a una fuerza equivalente al peso de una oveja: 50 kilos nada más y nada menos.

La tablet es un objeto que muchas veces se lleva suelto en el coche, y es un gran error. Cuando el frenazo es a 50 kilómetros por hora, aumenta su peso hasta los 23 kilos, mientras que si el frenazo es a 90 kilómetros por hora, pasa a ejercer una fuerza equivalente a un San Bernardo de 75 kilos de peso.

¿Qué pasa con el teléfono móvil? Solemos entrar en el coche y dejarlo en el primer sitio que vemos. La Dirección General de Tráfico advierte de que un dispositivo de apenas 110 gramos puede aumentar hasta los 12,5 kilos si el frenazo se da a 90 kilómetros por hora.

Ocurre exactamente lo mismo con un bolso de 4 kilos. Si se frena a 50 kilómetros por hora se ‘convierte’ en una avestruz de 158 kilos en el interior del vehículo. Y, si es a 90 kilómetros por hora, en un toro de lidia de 512 kilos.

Lo más preocupante de todo es el lo que sucedería con un SRI mal anclado de un niño de tres años situado en el asiento trasero. En caso de accidente, golpearía a alguno de los ocupantes del asiento delantero con la misma fuerza que una jirafa (a 50 kilómetros por hora) o de un elefante (a 90 kilómetros por hora).

¿Cómo evitar el ‘efecto elefante’?

La Dirección General de Tráfico señala que es muy sencillo evitar el ‘efecto elefante’. Tan sólo hay que cumplir con la normativa, prestando especial atención a lo relativo al sistema de retención. El artículo 18.1 del Reglamento General de Circulación indica que el conductor tiene la obligación de colocar adecuadamente los objetos y los animales transportados para que no interfieran con los ocupantes del vehículo.

https://twitter.com/DGTes/status/1288417805176643584/photo/1

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