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En 1919, un grupo llamado la ‘Liga Anti-Máscaras’ puso en peligro la salud de la población de San Francisco durante la gripe española.

Por Ricardo Gallegos | Desde que el COVID-19 comenzó a hacer estragos, muchas personas alrededor del mundo han protestado por las medidas necesarias para reducir la difusión del virus. Estas acciones son paralelas a las de un grupo de habitantes de San Francisco que, durante una letal epidemia de influenza, se hacía llamar La Liga Anti-Máscaras. 

El 24 de septiembre de 1918 se detectó el primero de muchos casos de influenza (gripe española) en San Francisco.

Durante las siguientes semanas se cerraron cines, teatros, escuelas y se prohibieron reuniones con un alto número de asistentes. Además, la ciudad obligó el uso de máscaras a sus habitantes.

En ese entonces, el material estándar para máscaras o tapabocas era la gaza: no protegían mucho, pero eran mejor que nada.

El gobierno promovió la utilización de máscaras como una manera de proteger a las tropas de la mortal epidemia durante los últimos meses de la Primera Guerra Mundial.

En un anuncio público, la Cruz Roja declaró:

El hombre, mujer o niño que no use una máscara, es ahora un peligroso haragán”.

Aunque la gasa no era el material más efectivo para detener a la influenza, la máscara de gasa se convirtió en un símbolo patriótico.

Se dieron algunas protestas, pero aquellos que salían a la calle sin protección eran multados o arrestados. Según periódicos de la época, cuatro de cada cinco personas usaban máscara. Los casos de influenza bajaron y el 21 de noviembre, usar máscaras dejó de ser mandatorio.

La gente espera en la fila para obtener máscaras contra la gripe para evitar la propagación de la gripe española en la calle Montgomery en San Francisco en 1918. Fotografía: Hamilton Henry Dobbin / Biblioteca Estatal de California / EPA

¿De vuelta a la normalidad?

San Francisco reabrió negocios y establecimientos. Las personas continuaron con sus vidas y en un par de semanas, llegó la segunda ola de contagios. Esta vez fue mucho peor.

Con el número de casos incrementando rápidamente, se iniciaron charlas para restablecer el uso obligatorio de máscaras, pero esta vez los ciudadanos no estaban de acuerdo.

Después del terremoto de 1906, la Primera Guerra Mundial (que acababa de finalizar) y el inicio de la segunda ola epidémica, la gente de San Francisco estaba harta y quería regresar a su vida normal.

Tras muchas reclamaciones y debate, el 17 de enero de 1919, el gobierno restableció el mandato de portar máscaras. Los números de casos y muertes declinaron casi inmediatamente comprobando así la efectividad de su uso. Sin embargo, muchos seguían en negación.

Un policía estadounidense usa una máscara en noviembre de 1918. Getty

La Liga Anti-Máscaras

Los protestantes más fervientes, ciudadanos influyentes, formaron la Liga Anti-Máscaras. Este grupo realizó reuniones de entre dos mil y cuatro mil personas para organizarse y presentar una petición con el objetivo de desaparecer el mandato de uso de máscaras. 

La Liga Anti-Máscaras argumentaba que portar máscaras era indigno e iba en contra de los derechos constitucionales de libertad (¿suena conocido?). 

Aunado a eso, algunos periódicos locales alegaron que la enfermedad no era más que gripe normal de invierno y la tasa de muertes no era los suficientemente alta como para justificar el uso de máscaras.

Sin embargo, a pesar de las quejas, las máscaras ayudaron a reducir drásticamente el número de casos hasta que finalmente, el alcalde de San Francisco rescindió la orden el 1° de fFebrero. 

Más tarde, el Servicio Público de Estados Unidos reveló que San Francisco tuvo un altísimo índice de mortalidad: 673 muertos por cada 100 mil habitantes. Fue una de las ciudades más afectadas por la influenza.

Un recorte del San Francisco Chronicle el 25 de enero de 1919.

De 1918 a 2020

En 2020 y en plena pandemia de COVID-19, el discurso en contra del uso de máscaras sigue presente. Habitantes de estados como Michigan, California y Florida han desatado enormes protestas a favor de ‘la libertad’. Al rehusarse a utilizarlas, han puesto en riesgo a familiares, compañeros y empleados.

Lo que pasó en San Francisco hace más de cien años es un recordatorio de cómo una situación de salud pública puede salirse de control hasta acabar en desastre. 

Si algo podemos aprender de la historia, es que más allá de la efectividad y simbolismo de utilizar máscara, es importante tomar las precauciones necesarias cuando se levante la cuarentena. 

En 2020, San Francisco es un modelo progresivo de cumplimiento durante la pandemia de COVID-19, debido que tomó pasos proactivos para evitar el contagio del coronavirus.

Similitudes y diferencias

Al igual que los manifestantes de hoy, los miembros de la Liga Anti-Máscara estaban en contra de la demanda por diferentes razones.

«A muchas personas (simplemente) no les gustaba usar máscaras», dijo a la BBC la historiadora Nancy Bristow, autora del libro American Pandemic: The Lost Worlds of the 1918 Influenza Epidemic.

«Pero también hubo personas que argumentaron que la demanda era una violación de su libertad, una intrusión excesiva del gobierno, cosas que hoy escuchamos nuevamente», agregó Bristow, profesora de la Universidad Puget Sound en el estado de Washington.

Pero a pesar de la similitud en el discurso, Bristow señala que hay una diferencia fundamental entre el movimiento de 1919 y las protestas actuales:

«Carecían de los datos y la evidencia que tenemos hoy de que hacer esto (cumplir las medidas de emergencia) salvará vidas». La diferencia es que ahora no puedes reclamar ignorancia».

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