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Idania Rivera, una madre de 31 años, nunca imaginó que un procedimiento de estética que es tan frecuente como es hacerse rayitos o reflejos en el cabello le causaría problemas de salud permanente, le dejaría miles de dólares en deudas por las visitas a la sala de emergencias y le costaría su trabajo. Esto le contó a Univision 45.

HOUSTON, Texas. – Las cicatrices en la cabeza de Idania Rivera dan cuenta de las quemaduras de tercer grado que sufrió semanas atrás luego de que un procedimiento para hacerse rayitos o reflejos en el cabello salió mal.

En entrevista con Univision 45, la hispana relató todos los detalles del incidente para que lo que ella vivió no le pase a otras personas.

A comienzos de abril, fue a un salón de belleza que le queda cerca a su casa para preguntar cuánto tiempo se tomaba para hacerse los rayitos. El estilista que la atendió le explicó que tardaba de cinco a seis horas todo el proceso.

“Le dije, está bien. Tendría que regresar mañana porque tengo que ir a recoger a mi hija, ella sale a las 3:17 pm”, detalló Rivera, quien llegó al establecimiento alrededor de la 1:40 pm.

El estilista le sugirió que podía empezar el procedimiento, aplicarle el químico, “ponerle el aluminio” y luego podría ir hasta su casa para recibir a la niña y regresar para terminar.

Rivera optó por hacerlo así y a eso de las 3:09 pm ya estaba con el producto en el pelo y se fue a casa, que queda a unas tres millas del lugar.

“Abriendo (la puerta de) la casa, yo sentí como un jalón en el cabello, como si me lo estuvieran quemando. Era muy horrible”, relató.

Ni siquiera pudo entrar. Se regresó de inmediato a la estética, manejando con la cabeza inclinada hacia atrás para tratar de evitar que el químico siguiera chorreando a su cuero cabelludo.

“Iba manejando y fue muy intenso el dolor que sentía… Iba gritando. Llegué al establecimiento gritando y le dije a esta persona, por favor quítame esto de mi cabeza que me está doliendo mucho”.

El estilista le preguntó qué sentía. “Siento como si me hubieran puesto gasolina y me están incendiando la cabeza”, respondió ella.

Pronto la sentaron en la silla, le retiraron el aluminio y le enjuagaron su pelo dos veces, pero el dolor no cesaba.

Intenso dolor

“Parece que estás teniendo una reacción alérgica”, comentó la persona que la estaba atendiendo y le dio dos pastillas para el dolor, según el relato de Rivera.

El peluquero trató de peinarla tras lavarle el pelo, pero ella le pidió que la dejara, que no lo aguantaba.

Se fue a casa, pero como en dolor persistía y era insoportable, a las 4:30 pm ya estaba en camino para emergencias. Al llegar, el doctor le dijo que estaba teniendo una reacción alérgica, pero al parecer solo le levantó un poco el cabello para sacar esa conclusión. Le recetó unas pastillas y la dejó ir.

Su tormento estaba lejos de terminar. Esa misma noche, su esposo la tuvo que llevar a otra sala de emergencias, donde una enfermera le dijo que se le estaba levantando el cuero cabelludo y que había inflamación. “Yo sentía que la cabeza se me estaba haciendo grande”, comentó.

Estuvo varios días tomando medicinas para alergias y para el dolor, pero la hinchazón de la cabeza se extendió a la cara y empezó a notar que tenía “aberturas en la cabeza”.

El 21 de abril volvió al hospital con fiebre y dolor en el cuerpo. Los tratamientos que le hicieron allí ayudaron a aliviar un poco los síntomas. Durante esa visita médica le recomendaron que tenía que acudir a un dermatólogo y a un cirujano plástico.

Cuando fue al dermatólogo le dijo que no era reacción alérgica, que eran quemaduras de tercer grado por el químico que le aplicaron y le advirtió que no le va a crecer el cabello en el área de la quemadura.

‘El me dio un statement (declaración escrita) donde dice que las quemaduras fueron de tercer grado y que fue a causa del químico”, explicó Rivera.

El especialista le dijo que no podía saber por qué exactamente se presentó la quemadura, pero que podría haber sido que le aplicaron demasiado producto o que el producto estaba expirado.

Le explicó que, aunque él no presenció cuando le hicieron el procedimiento, al parecer, por la gravedad de las lesiones, pudo ser exceso de químico.

Las lesiones le cambiaron su vida

Estas lesiones que sufrió la hispana le han cambiado su vida por completo. Ahora ni siquiera puede hacer las tareas de casa, como cocinar, porque estar cerca del calor le causa dolor. Además, perdió su empleo.

“Yo trabajo en una rama de la construcción, tengo que usar casco y estar afuera, en el sol. Ya intenté y no puedo. Tengo que dejar de trabajar, porque ellos (empleadores) no pueden tenerme ahí porque puedo enfermarme más. El sol me va a dañar”, dijo.

Rivera asegura que tras el incidente lo que más le importa es curarse y que quienes le causaron este problema paguen por todos los gastos de hospitales, que suman varios miles de dólares.

“Quiero curarme, no importa si me crece el pelo o no me crece, con que yo me cure está bien”, enfatizó.

El estilista que le aplicó el químico estuvo en contacto con ella los primeros días para preguntarle por su estado de salud, pero luego no se volvieron a comunicar.

Univision 45 acudió hasta la peluquería para trata de buscar una reacción de la gerente del lugar pero no pudo localizarla.

La mujer contrato los servicios de un abogado para demandar a la estética y al fabricante del químico que se usó, llamado Pure Light Power Lightener, de la empresa Pravana.

Este miércoles, Rivera y su abogado dieron una rueda de prensa a los medios para dar detalles de la demanda.

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