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Lo primero y más importante en la mente de cualquier padre es la seguridad de sus hijos. Desde el nacimiento, los padres protegen a sus hijos y hacen cualquier cosa para mantenerlos a salvo.

Pero, ¿qué pasa si algo que creemos que es seguro les hiere gravemente o incluso les mata?

Los asientos de seguridad son imprescindibles para todos los niños a partir de una cierta edad. Desde que son pequeñitos hasta que son lo suficientemente mayores para estar sin ellos, los niños son sujetados gracias a sus sillitas para coche, durante los viajes. Pero, ¿están realmente a salvo?

¡Sí, están a salvo! Pero hay que tener en cuenta el tiempo que pasan en la sillita, así como la posición de sus pequeños cuerpos mientras están sujetos. Con frecuencia, pueden experimentar una afección llamada asfixia posicional, en la que las vías respiratorias se quedan bloqueadas al no poder moverse. Si esto sucediera, los padres podrían vivir la peor pesadilla de sus vidas.

Cuando los niños, especialmente los bebés y los niños pequeños, están en sus sillitas de seguridad, necesitan estar vigilados por un adulto para asegurarse de que estén cómodos y de que puedan respirar con normalidad. Aunque las familias piensen que el asiento de seguridad es un lugar perfectamente seguro para que un niño duerma, hemos escuchado de dos familias diferentes que han tenido que vivir con el horror de encontrar a sus hijos sin signos vitales después de haber pasado unas horas en una de esas sillitas para coches.

Lisa Smith, una madre de tres niños en Iowa, quiere advertir a los padres sobre los peligros de los asientos de seguridad si no se usan correctamente. No sabía que su niñera de confianza tenía la costumbre de dejar dormir a los bebés en sus sillitas del coche. Un día, el mundo de Lisa se vino abajo cuando su niñera la llamó y le dijo que su hija de 17 meses, Mia, no se iba a despertar jamás de su siesta.

Los niños tienden a deslizarse un poco cuando están sujetos en su sillita de coche. Desafortunadamente, ese movimiento a veces puede poner sus pequeños cuerpos en posiciones que pueden impedir una normal respiración y hacer que se asfixien. Eso es probablemente lo que le pasó a la pobre Mia, quien nunca se despertó de su siesta.

Christopher y Kirsti Clark, de Escocia, también vivieron una experiencia similar con su bebé, Harper, de 3 semanas de edad. Después de haber pasado un día de excursión en familia, estuvieron parados durante horas debido al tráfico, lo que hizo que Harper estuviera amarrada en su sillita durante demasiado tiempo. Sus padres pensaron que estaba segura y que dormía.

Resultado de imagen para Bebé muere después de un viaje en coche de 2 horas

Cuando llegaron a casa la dejaron dormir en la sillita del coche mientras llevaban a Malena, la hermana mayor, a la cama. Cuando fueron a buscar a Harper, inmediatamente se dieron cuenta de que algo andaba mal. Su piel estaba roja y sus labios se estaban poniendo azules. La llevaron rápidamente al hospital y, por suerte, lograron salvarle la vida.

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